
Durante una mudanza, la cuestión de las bombillas surge sistemáticamente en el momento del estado de las cosas al salir. ¿Se deben dejar en su lugar, reemplazarlas si están fundidas o se pueden llevar? La respuesta depende del tipo de iluminación instalada y de lo que figuraba en el estado de las cosas al entrar. Con la multiplicación de los luminarios LED integrados y las bombillas conectadas, la frontera entre el equipamiento del alojamiento y los bienes personales del inquilino se vuelve más difusa.
Iluminación desmontable o integrada: lo que el inquilino puede retirar
La distinción central se basa en el carácter desmontable o no de la iluminación. Una bombilla atornillada en un portalámparas clásico (E27, E14, B22) es un consumible. El inquilino a menudo la ha comprado él mismo y puede retirarla, siempre que deje una bombilla funcional en su lugar.
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Los módulos LED integrados no desmontables, en cambio, plantean un problema diferente. Focos empotrados, tramos de techo con LED soldados, paneles luminosos: estos elementos son jurídicamente asimilados a un equipamiento inseparable del alojamiento, al igual que un VMC o una campana extractora. Desmontarlos sin el acuerdo del propietario puede considerarse como un deterioro de la instalación.
La tabla a continuación resume las situaciones más comunes.
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| Tipo de iluminación | Desmontable por el inquilino | Obligación de restitución |
|---|---|---|
| Bombilla clásica en portalámparas (E27, E14, B22) | Sí | Dejar una bombilla funcional en su lugar |
| Foco LED empotrado (módulo soldado) | No | Equipamiento del alojamiento, no debe ser retirado |
| Iluminación proporcionada por el arrendador (candelabro, aplique) | No | Restituir en el estado constatado al entrar |
| Iluminación instalada por el inquilino | Sí | Devolver el punto de luz original (portalámparas desnudo o luminaria inicial) |
| Bombilla conectada (Philips Hue, IKEA, etc.) | Sí (si está en un portalámparas estándar) | Ninguna, pero dejar una bombilla de repuesto |

La regla general se resume en una frase: el alojamiento debe ser restituido con tantos puntos de luz funcionales como al entrar. El estado de las cosas al entrar sirve de referencia.
Si el documento menciona “bombilla funcional” en la cocina, el inquilino debe asegurarse de que una bombilla funcione en esa habitación al momento de la salida. Saber si las bombillas obligatorias durante el estado de las cosas son las de origen o los reemplazos no importa, siempre que cada punto de luz esté operativo.
Bombillas conectadas y reguladores: responsabilidad del inquilino en caso de disputa
Las iluminaciones “inteligentes” complican la situación. Un inquilino que instala bombillas conectadas (Wi-Fi, Zigbee, Bluetooth) en portalámparas estándar puede retirarlas libremente. Son bienes personales, al igual que una tostadora.
La dificultad aparece cuando el inquilino ha reemplazado un interruptor clásico por un regulador conectado o un módulo domótico empotrado. Este tipo de modificación afecta la instalación eléctrica del alojamiento. Se presentan dos situaciones:
- El inquilino ha conservado el interruptor original y puede reinstalarlo antes del estado de las cosas al salir: no se justifica ninguna retención sobre el depósito de garantía.
- El interruptor original ha sido desechado o perdido: el propietario puede cobrar el costo de la restauración de la instalación eléctrica, y el costo se deducirá del depósito de garantía.
- El arrendador ha dado su consentimiento por escrito para la modificación: el inquilino puede dejar el regulador en su lugar sin obligación de devolverlo al estado inicial.
Para los alojamientos equipados desde el inicio con sistemas domóticos proporcionados por el arrendador (termostato conectado, iluminación controlada por aplicación), la responsabilidad del inquilino se limita al mantenimiento corriente. Si un módulo integrado falla por desgaste normal, es responsabilidad del propietario reemplazarlo.
Probar el estado de la iluminación: electricidad activa y fotos bombilla por bombilla
Las listas de verificación de estado de las cosas más recientes recomiendan encender todo, bombilla por bombilla, y fotografiar cada punto de luz en funcionamiento. Esta práctica convierte la bombilla en un elemento probatorio. Si una habitación es fotografiada iluminada al entrar, el arrendador puede invocar un defecto de mantenimiento al salir si la bombilla está fuera de servicio y no ha sido reemplazada.
Para que este control sea posible, la electricidad debe permanecer activa hasta la firma del estado de las cosas al salir. Un alojamiento sin corriente en el momento de la constatación es un factor de disputas reconocido por los profesionales de la gestión de alquileres. El arrendador o su representante puede emitir reservas, e incluso exigir un segundo estado de las cosas una vez restablecida la corriente.

Algunas precauciones concretas reducen los riesgos de retención sobre el depósito de garantía:
- Conservar el estado de las cosas al entrar y verificar, habitación por habitación, que cada punto de luz mencionado funciona.
- Fotografiar todas las iluminaciones encendidas el día del estado de las cosas al salir, con fecha y hora.
- Conservar los interruptores y equipos originales si se han realizado modificaciones durante el alquiler.
- No cancelar el contrato de electricidad antes de la fecha del estado de las cosas al salir.
Retención sobre el depósito de garantía: lo que el propietario puede realmente deducir
El reemplazo de una bombilla fundida es parte del mantenimiento corriente a cargo del inquilino. Si el estado de las cosas al salir menciona bombillas no funcionales cuando sí lo estaban al entrar, el arrendador puede retener el costo del reemplazo del depósito de garantía.
Sin embargo, el desgaste de un equipamiento de iluminación integrado no puede ser facturado al inquilino. Un foco LED empotrado cuya vida útil se ha alcanzado después de varios años de uso normal es responsabilidad del propietario. La distinción entre desgaste normal y deterioro es la misma que para el resto de los equipos del alojamiento.
El monto retenido debe ser justificado por un presupuesto o una factura. Una retención forfaitaria sin justificante por “bombillas faltantes” es cuestionable, y el inquilino puede impugnarla ante la comisión departamental de conciliación.
El estado de las cosas al entrar sigue siendo el documento clave. Un formulario impreciso que no detalla el estado de cada punto de luz complica la prueba para ambas partes. La tendencia actual empuja a describir cada iluminación con su tipo y estado de funcionamiento, lo que protege tanto al inquilino como al arrendador en caso de desacuerdo al salir.